SOBRE NOTICIAS FALSAS Y OTROS MALES SOCIALES

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Interesante entrevista a Noam Chomsky en el programa de radio estadounidense No one´s listening. Ahí va un fragmento de la entrevista. Se puede leer integramente en la dirección: http://www.zmag.org/Spanish/0306chomsky.htm 

Entrevistadora: Videos oficiales de noticias y noticias falsas. Imagino que no tienes tiempo para ver mucha televisión —en parte debido a que has escrito 90 libros—, pero pienso que la razón por la que nos serás útil en este programa es porque nos puedes dar un análisis histórico de los medios impresos.

Chomsky: Bueno, hubo un período, a mediados del siglo XIX, que fue el período de la prensa más libre, tanto en Inglaterra como en los EU. Y es muy interesante si lo vemos en retrospectiva. A través de los años, eso declinó. Declinó por dos razones básicas. Una razón es el incremento de capital que se necesitaba para tener una prensa competitiva. Y, en tanto que los requerimientos de capital incrementaban, eso llevó, por supuesto, a unos medios más empresariales. El otro efecto es la publicidad. En el siglo XIX, los Estados Unidos tenían algo parecido a un sistema de mercado. Ahora no tenemos nada parecido a un mercado: quizá te enseñen eso en los cursos de economía, pero ésa no es la forma en la que funciona. Y uno de los signos de la disminución del sistema de mercado es la publicidad. Si se tiene un mercado real no se le hace propaganda: sólo se da información. Hay rincones de la economía que funcionan como mercado: por ejemplo, el mercado de valores. Si tú tienes diez acciones de General Motors que quieres vender, no pones un anuncio en la televisión con una modelo sexy sosteniendo las diez acciones diciendo: “pregunta a tu corredor de bolsa si esto es bueno para ti, para mí lo es” o algo por el estilo. Lo que haces es venderla a precio de mercado. Si tuvieras un mercado de carros, de pasta de dientes o de lo que sea, de medicamentos de moda, harías lo mismo. General Motors pondría un breve anuncio diciendo: “aquí está la información sobre nuestros modelos”. Bueno, tú has visto los anuncios de la televisión, así que no tengo que decirte cómo funciona. La idea es engañar a la gente con imágenes. Y lo mismo ha sucedido con los medios impresos. Mira el New York Times, por ejemplo. Ellos tienen algo llamado los huecos de noticias. Cuando los editores diseñan el periódico que aparecerá al siguiente día, primero hacen las cosas importantes: ponen los anuncios alrededor. Entonces tienen una pequeña parte que dejan, que se llama el hueco de noticias y ponen pequeñas cosas ahí. Los medios son sólo grandes corporaciones y, por supuesto, representan los intereses de sus propietarios, sus mercados, que son los anunciantes y, para los periódicos de élite, más o menos la clase dirigente y la población educada con la que tratan. El resultado final es que tienes una perspectiva muy estrecha de cómo es el mundo.

Entrevistadora: Bueno, entonces, ¿cuál sería la alternativa? Eso es lo que estoy buscando.

Chomsky: La alternativa sería una prensa libre. No es difícil de imaginar, de hecho, hubo una a mediados del siglo diecinueve. Eso significaría una prensa que no dependa de la concentración masiva de capital, propiedad de las corporaciones, que no dependa de la publicidad para sus ingresos y que involucre a gente comprometida que esté interesada en comprender el mundo y participar en una discusión razonada sobre cómo debería ser. Es decir, esto no es inconcebible…


Entrevistadora: Muy bien. No sé si tú sepas cómo funcionan estos videos oficiales de noticias. De hecho, son agencias de relaciones públicas que ni siquiera se encubren. Son conocidas como agencias de relaciones públicas de videos de noticias.Chomsky: Se hace de manera muy abierta. Toma, por ejemplo, la televisión. En la industria, cuando tienen una hora de programa, sea lo que sea, una comedia, un programa de policías, lo que sea, hay lo que se llama contenido y relleno. El contenido es la publicidad. El relleno es la persecución en coche o la escena de sexo o lo que sea, que se supone te mantendrá atento mientras pasan los anuncios. Y si miras un programa de televisión, de hecho, yo lo hago algunas veces, porque estoy intrigado, la creatividad, la imaginación y los gastos, etc, se hacen para los anuncios, la persecución en coche la puedes hacer con poco presupuesto. Y, de hecho, esto ha conducido a un serio deterioro del sistema político. Es decir, ya no tenemos nada parecido a una democracia. Mira la última campaña. La campaña es manejada por la misma gente que vende pasta de dientes, exactamente las mismas agencias de relaciones públicas. Y cuando venden un candidato, lo hacen de la misma manera en que venden el medicamento de moda. No se presenta información sobre el candidato, lo que se hace es crear imágenes falsas para engañar. La población lo sabe. Sólo un número muy pequeño de la población, alrededor del 10 % de los votantes, literalmente, conoce las posiciones de los candidatos sobre los distintos temas. Y no es porque sean estúpidos o no estén interesados. Es como no conocer las características de la pasta de dientes.

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2 comentarios

  1. La prensa libre a la que se refiere Chomsky es, en el siglo XXI, LOS BLOGS. Los blogeros son los nuevos periodistas del siglo XXI. Gente sin objetivos comerciales ni marcadamente ideológicos. Gente que da sus noticias, lo que ocurre a su alrededor, lo que le interesa, desde una nueva perspectiva. Yo me siento libre por primera vez en mi vida. Digo lo que quiero de lo que quiero, y además, alguien me lee de vez en cuando. Yo tengo un blog.

  2. El arma más poderosa del capitalismo opresivo es la publicidad en sus distintas formas, y en un doble sentido.
    Primero, el marketing para vendernos que vivimos en el mejor sistema posible, cuyos slogans son el recurso a la justicia social, los derechos humanos, la libertad y la democracia, cuando realmente estos valores se vulneran conscientemente en aras de mantener el nivel de vida capitalista occidental, aunque los informativos televisivos, el mejor anuncio publicitario que tiene el sistema, invoque esos mismos valores como causa de hipotéticos cambios a mejor, que en realidad, buscan mantener un mundo a distintas velocidades.
    Segundo, la publicidad que nos induce a actuar de la única manera en la que el sistema se sostiene: comprar. La definición clásica de marketing hacía referencia a la satisfacción de las necesidades de los individuos. En el mundo de hoy, esas necesidades ya no existen ‘per se’: se inventa una ciencia para crearlas y perpetuar el sistema hasta el infinito. ¿Cuántas veces compramos cosas que no necesitamos? Eso mantiene vivo el sistema y refuerza a quienes lo controlan y extienden la desigualdad social y económica por el planeta.
    Un ejemplo: la cultura es ya otro agente del capitalismo desde el momento que las empresas que hay tras las expresiones artísticas utilizan la publicidad, sin importar la calidad del producto. Pensemos en la música o el cine: lo importante es comprar, las recaudaciones o los ejemplares vendidos, sin importar su calidad. Y para que el engranaje funcione, el instrumento de marketing son los premios y las listas de ‘los mejores de…’. Quizá limitar nuestras compras a los productos de primera necesidad o de uso imperioso fuera un toque de atención y un primer paso para el cambio.

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