BROOKLYN FOLLIES

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Uno de mis autores favoritos es Paul Auster. Sin duda, una de las voces más atrevidas en el panorama de la intelectualidad contemporánea. Reproduzco una entrevista, de hace un par de semanas en La Vanguardia.

http://www.lavanguardia.es/gen/20070215/51308315037/noticias/mi-hija-trabaja-como-actriz-en-mi-pelicula-de-guion-erotico-brooklyn-auster-goya-nueva-jersey-madrid-administracion-bush-lincoln-center-edicions-62.html

Emma Reverter | Paul Auster (Nueva Jersey, 1947) vive en pleno corazón de Brooklyn, un barrio por el que los lectores de sus novelas han dado largos paseos. Amante de las coincidencias, comenta, tan pronto como cruzo el umbral de la puerta: “Entra en mi casa para hablar de la publicación de Viajes por el Scriptorium en España en el mismo instante en el que Siri (su esposa) empieza su conferencia sobre Goya en el Museo del Prado de Madrid. Seguro que llama dentro de un rato para contarme cómo ha ido la charla”.

Situada en una de las calles más tranquilas de Park Slope, la casa de los Auster no conoce el reposo. El último libro del escritor, Viajes por el Scriptorium (Anagrama en castellano, Edicions 62 en catalán), ni siquiera es su último proyecto. En menos de un mes estrena película, The inner life of Martin Frost, en el Festival de Nuevos Directores de Nueva York.

– Usted está en plena forma. Mister Blank, el protagonista de Viajes por el Scriptorium,es un hombre físicamente débil. Los protagonistas de El libro de las ilusiones y Brooklyn follies también lo eran.

– ¡Y no se olvide de La noche del oráculo!Debo reconocer que este tipo de protagonista empezó muchos libros atrás, sí. Supongo que me siento mayor. En los últimos años mi cuerpo ha experimentado cambios; lo cual no debería haberme pillado por sorpresa, pero así ha sido. Escribí Viajes por el Scriptorium a partir de una imagen mental. No conseguía desprenderme de la imagen de un anciano de unos ochenta años, en pijama, zapatillas de dormir, sentado al borde de una cama, las manos apoyadas en las rodillas, la cabeza gacha, mirando el suelo. No sabía quién era, así que empecé a escribir para descubrirlo. Y de hecho el libro empieza con esta descripción. ¿Sabe qué descubrí? Creo que el anciano soy yo mismo dentro de veinte años, o alguien que se parece mucho a mí.

– Pese a todo, el libro contiene grandes dosis de humor.

– Yo también lo creo. Las descripciones de los encuentros de Mister Blank con sus cuidadoras, Anna y Sophie, o sus esfuerzos físicos para ponerse los pantalones, por ejemplo.

– Su último libro recupera muchos personajes de novelas anteriores. La experiencia del lector que conoce su obra será muy distinta de la de aquel que lee un libro suyo por primera vez.

– El lector que conozca mis otras novelas reconocerá muchos personajes y captará más matices que el lector que me lea por primera vez, aunque he intentado que el libro tenga sentido por sí mismo. De todas formas, es curioso, tengo la sensación de que el lector de Viajes por el Scriptorium es uno que ya hace años que me lee.

– Usted es vicepresidente del PEN americano, que ha denunciado de forma muy activa la política de la Administración Bush. Sin embargo, afirma que prefiere mantener sus novelas al margen de la actualidad política.

– Mis libros tienen contenido político; eso es indudable, pero la política no es el eje central de mi obra. Me interesa mucho más escribir sobre historias corrientes de personas comunes. Los personajes de Brooklyn follies,por ejemplo, discuten sobre política y tienen opiniones sobre los candidatos presidenciales, pero la novela nada tiene que ver con las elecciones.

– Y en Viajes por el Scriptorium Mister Blank afirma lo siguiente: “¿Qué mejor manera de unir a la gente que inventar un enemigo común y empezar una guerra?” Esta afirmación no es ajena a la política internacional de Estados Unidos.

– Para los que no tenemos creencias religiosas, la democracia es nuestra religión.

– No es un sentimiento muy común en un país tan religioso.

– Más de lo que cree. Somos bastantes los que compartimos este sentimiento. Cuando era joven pensaba que la lucha a favor de determinados derechos y valores democráticos era generacional y que las generaciones futuras tendrían que librar otras batallas, pero no ésta. Me equivocaba. El poder tiende a menoscabar la democracia y a desconfiar del otro. Cada generación tiene que luchar para recuperar los valores y libertades individuales. Todos somos iguales ante la ley. Y es por este motivo que mis libros hablan de historias humanas, de sentimientos de personas corrientes. Me gusta pensar que estos sentimientos lograrán conectar con los sentimientos más íntimos de muchas otras personas, y esto nos hará iguales. En el fondo no somos tan diferentes.

– En unas semanas estrena The inner life of Martin Frost, que tiene algunos puntos de contacto con otra de sus novelas, El libro de las ilusiones.

– Comparte algunos elementos con El libro de las Ilusiones pero no es una adaptación y, de hecho, es muy anterior a la novela. Cuando terminé de escribir Lulu on the bridge recibí una llamada de una productora alemana. Me contó que quería producir doce cortos eróticos y que contaba conmigo para uno de ellos. Me pareció una idea interesante y me puse a trabajar en un primer borrador de The inner life of Martin Frost.Luego me mandaron una propuesta de contrato y empezaron los problemas porque no me convencieron las condiciones de pago y consideré que no ofrecían suficientes garantías a mi equipo. Aconsejado por un amigo que, casualmente, también había trabajado con la productora alemana decidí no seguir. El borrador quedó en un cajón de mi escritorio pero nunca me olvidé de él. Recuerdo que cuando escribía La noche del oráculo,a veces pensaba en el borrador y siempre llegaba a la misma conclusión: quiero hacer el filme.

– Y finalmente lo recuperó.

– En El libro de las ilusiones recuperé algunos de los elementos del guión pero seguí pensando que debía hacer una película. Y al final he tenido la posibilidad de hacerla. He contado con un presupuesto escaso, con cuatro actores y un equipo portugués. Hemos rodado todas las escenas en tan sólo tres escenarios: una casa, una carretera y un estudio de Lisboa. Utilizamos el estudio tres días para rodar los sueños del protagonista.

– Su hija es una de las actrices del filme.

– Sí, tiene un papel, aunque es secundario. El filme abre en un mes el Festival de Nuevos Directores que organizan conjuntamente el Lincoln Center y el MoMA.

– Hablando de películas. Usted es un gran admirador de Almodóvar y ambos fueron distinguidos con el premio Príncipe de Asturias. ¿Ha visto Volver?

– Sí. Pedro es mi amigo. Y hablando de coincidencias, cuando Siri termine su conferencia sobre Goya en el Prado, se va a cenar con él.

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