ES POSIBLE ROMPER EL CÍRCULO VICIOSO DE LA DEUDA

Reproduzco esta entrevista a Eric Toussaint, Presidente del Comité de Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, realizada por Radio Guiniguada (Canarias) y transcrita por Rebelión.

*Catherine: Eric, cuando hablamos de la deuda externa de los países del tercer mundo, ¿cuáles son los mecanismos a través de los cuales esta se ha gestado y sus consecuencias para los países más pobres del mundo?

*Eric: la deuda pública externa (también la interna), de los países del tercer mundo es una cuestión totalmente central en el mundo actual porque se ha convertido en un arma en manos de los acreedores, ya sea el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o las bancos del Norte, pero también las elites, clases dominantes del Sur para imponer a los pueblos del Sur, en general con la docilidad de sus gobiernos, políticas neoliberales. Es decir, que los acreedores utilizan el arma de la deuda pública para imponer políticas a favor de las privatizaciones, de la supresión de subsidios de productos y servicios de primera necesidad, aumento del IVA, que es el impuesto más impopular que existe, y también otras políticas que implican una recolonización de hecho de los países de América Latina, de África y de Asia.

*Catherine: Tu has nombrado Eric dos instituciones enormes que son el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), existen otras, como por ejemplo el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Estas instituciones multinacionales existen para sostener intereses concretos, en ese sentido, estás deudas contraídas, ¿a quién benefician realmente?

*Eric: En realidad habría que volver atrás en el período en el cual se construyó un volumen enorme de deuda pública, hacia los finales de los años 1960, ‘70 cuando los países más ricos del Norte propusieron a los países del Sur préstamos a tasa de interés muy baja y condiciones muy atractivas. Los países del Sur en esa época contrajeron muchas deudas, incluso fueron en muchos casos dictaduras militares que se constituyeron con el apoyo del gobierno de Washington, como es el caso de la dictadura militar de Pinochet en el ‘73 en Chile, la dictadura en Uruguay, en Argentina a partir de marzo del ‘76, la dictadura de Brasil que había empezado ya en abril del ‘64 apoyada por Estados Unidos en contra de un gobierno democrático de izquierdas. Eran entonces regímenes en general dictatoriales que contrajeron muchas deudas con el aval de Estados Unidos, contrajeron estas deudas con el aval del Norte, no solamente con el Banco Mundial y el FMI sino también con bancos y gobiernos del Norte. A partir de finales del ‘79 Estados Unidos, con una decisión unilateral, cambió las reglas del juego imponiendo un aumento unilateral de la tasa de interés y a partir de los años ‘81, ‘82, los países del Sur, empezando por México, entraron en la crisis de la deuda porque tenían que pagar un servicio a la deuda, es decir, el pago de interés y amortización de capital a nivel altísimo causado por el interés: se multiplicó por cuatro la tasa de interés real en esa época y al mismo tiempo empezaron a bajar los ingresos de exportaciones de los países del Sur porque los productos exportados como el petróleo, gas y otras materias primas, empezaron a bajar fuertemente sus precios, de manera que éstos países se encontraron atrapados en una crisis de la deuda que sigue ahora desde hace más de 25 años. Si comparamos el nivel de la deuda al inicio de los ‘70, antes de la crisis, cuando se prestaba mucho dinero, y la situación de ahora, podemos decir que los países del Sur han pagado 85 veces lo que debían en el año 1970 y se encuentran 45 veces más endeudados.

Es decir que los países del Sur para pagar la deuda empobrecen a sus pueblos y tienen que seguir endeudándose para poder seguir pagando, es una situación tremenda en la cual la deuda externa se convirtió y se convierte en una deuda eterna, para retomar las palabras de Adolfo Pérez Esquivel, premio Nóbel de la Paz.

*Catherine: Tú has nombrado dos factores claves en esta crisis, las tasas de interés que se multiplicaron por cuatro, y luego la disminución en los ingresos de los países del Sur por concepto de exportaciones, a esto suponemos que sin duda se añadirá un empleo de los fondos provenientes de la deuda inadecuado en los países receptores, es decir, que el dinero prestado no fue un dinero que se invirtió para el desarrollo de estos países.

*Eric: Exacto, por ejemplo tomando el caso de Venezuela, el presidente Carlos Andrés Pérez en los años ‘70-‘80 endeudó tremendamente a Venezuela, supuestamente para el desarrollo de Venezuela pero en realidad el 90% de los préstamos salió hacia el exterior porque se organizó una gran fuga de capital por parte de la clase capitalista de Venezuela y también por parte de empresas estatales que en esa época no buscaban el desarrollo del país sino que funcionaban dentro de un marco de sumisión a los intereses del Norte y de enriquecimiento de los que controlaban, que estaban en la dirección de esas empresas. Incluso Petróleos de Venezuela ha servido a una inmensa fuga de capital a pesar de ser una empresa pública, pero en realidad funcionaba de manera muy perversa para ayudar al enriquecimiento de las elites, y también ocurrió esto en Argentina; la empresa petrolera de Argentina, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) de Argentina tuvo que endeudarse pero en realidad esas deudas no sirvieron al desarrollo de la empresa petrolera sino el dinero sirvió al fortalecimiento de la dictadura militar de Videla, para la compra de armas, por ejemplo. Entonces esas empresas públicas se endeudaron pero el dinero no llegaba a la empresa pública, no servía para inversiones y desarrollo de la empresa sino servía para otros objetivos. En la ola de privatizaciones de los ‘90, por ejemplo en el caso de Argentina, la empresa petrolera Yacimientos Petrolíferos Fiscales se declaró casi en quiebra a causa de sus deudas y fue vendida a la empresa trasnacional española, Repsol. Así que en muchos casos el endeudamiento público de las empresas sirvió después para justificar la venta de esas empresas a capital extranjero.

*Catherine: Es decir, todo un negocio para las instituciones acreedoras. Haces mención a las privatizaciones, sobre todo a partir de la década de los ’90. ¿Podrías explicarnos el vínculo entre la deuda y las políticas de ajuste estructural que todavía siguen vigentes y que han causado daños tremendos y los siguen causando a los pueblos del Sur?

*Eric: Claro, en los años 1980 y en la década de los ‘90 los gobiernos de América Latina pero también de África y de Asia bajo los consejos del Banco Mundial y del FMI aplicaron lo que se llama el Consenso de Washington. Es decir, toda una serie de medidas de las cuales la privatización era un elemento fundamental, por eso hablé al inicio de una recolonización. Retomando el caso de Argentina, ahora dos tercios de las quinientas principales empresas de Argentina están bajo el control de capital extranjero, sea español, francés o norteamericano. En muchos casos las decisiones económicas principales no se toman en las capitales de América Latina sino en Washington, donde el Banco Mundial y el FMI tienen su sede. Entonces es una negociación entre el gobierno de Estados Unidos, el Banco Mundial y el FMI que imponen condiciones a los países del Sur.

Al mismo tiempo, es muy importante recalcarlo, los países del Sur en los últimos años, me refiero a Venezuela, Bolivia después del 2005 y ahora Ecuador también y de algún modo Argentina se negaron a seguir aplicando las políticas dictadas por estas instituciones financieras y volvieron a poner bajo el control público recursos naturales. En 2002, el gobierno de Chávez retomó el control sobre la empresa Petróleos de Venezuela (PDVsa). En 2006 Evo Morales renacionalizó los recursos naturales, y ahora Rafael Correa también trata de implementar una política para retomar el control del petróleo de Ecuador y poner los ingresos petroleros al servicio del desarrollo humano de su país. Es decir que afortunadamente en América Latina después de casi 30 años de neoliberalismo, porque para mí ese neoliberalismo empezó a aplicarse a partir de la dictadura militar de Pinochet el 11 de septiembre del ‘73, después de 30 años neoliberalismo triunfante vemos que gracias a las rebeliones de los pueblos, me refiero a la rebelión del Caracazo del 27 de febrero del ‘89, o a la rebelión en Cochabamba en abril del 2000 contra la privatización del agua o la rebelión otra vez en Bolivia contra la privatización del gas en octubre del 2003, y varias rebeliones civiles en Ecuador, y también la lucha el levantamiento popular del 19 de diciembre de 2001 en Buenos Aires, en Argentina en general, con estos levantamientos populares se dio inicio a un viraje para mí extraordinario, muy entusiasmante en América Latina, con elecciones de presidentes que buscan romper con el Consenso de Washington, y empezar a poner en práctica alternativas.

*Catherine: Entonces partimos de que ha habido una serie de levantamientos populares y además ha habido una serie de cambios también en las clases políticas de algunos países de América Latina que propician, como tu bien dices, que esta situación de dominación, ¿qué pasa si los países de América Latina se niegan al pago de esta deuda ilegítima, cuáles serían las consecuencias, las represalias por parte primero de las instituciones acreedoras, y luego si esto supondría una catástrofe económica a escala planetaria?

*Eric: Bueno, al contrario, si los países de América Latina se juntaran para el no pago de la deuda y para implementar políticas alternativas, la situación podría mejorar muchísimo. Podríamos tomar el ejemplo de Argentina: hay que acordarse de que el pueblo argentino se levantó el 19 de diciembre de 2001 contra la presidencia de Fernando de la Rua. El nuevo presidente (hubo cinco presidentes en varias semanas), Rodríguez Saa, declaró que él suspendía el pago de la deuda externa, eso era a final del año 2001, y Argentina en realidad suspendió todos los pagos a sus acreedores privados y a los gobiernos del Norte agrupados en el Club de París. Argentina no pagó ninguna deuda a aquellos acreedores en el año 2002, 2003, 2004, hasta el inicio del 2005, más de tres años. Se habían anunciado represalias y un caos económico pero en realidad a partir del año 2003 Argentina entró en un nivel de crecimiento muy alto, de más del 9% anual a partir del 2003, siguió en 2004, 2005, 2006, y se habla de 9 o 10% de crecimiento también para el 2007, es decir que Argentina dio la prueba que incluso un país aislado puede imponer a sus acreedores el no pago de la deuda; lo que ocurrió es que los acreedores que tenían prestado a Argentina más de cien mil millones de dólares tuvieron que entrar en negociación con Argentina y al final se terminó en marzo de 2005 con ellos, los acreedores, renunciando a más del 50% de sus exigencias, es decir que la deuda externa hacia los acreedores privados pasó de cien mil millones a un poco menos de cincuenta mil millones, lo que constituye es una victoria bastante significativa.

Esto lo que significa es que si los países de América Latina se juntaran para hacer un frente podrían alcanzar una solución mucho más ventajosa todavía, argumentando sobre el carácter odioso de esta deuda externa e imponiendo a sus acreedores el repudio de esa deuda externa. Eso es un tema central de la lucha que nosotros llevamos como Comité la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), junto a otras campañas sobre la deuda. Por ejemplo los movimientos anti deuda están muy activos en Ecuador, haciendo un trabajo de auditoria de la deuda externa de ese país y esperamos poder hacerlo también en Venezuela.

El presidente Chávez anunció en enero del 206 que iba a organizar una auditoria de la deuda externa de Venezuela y allí en ese país sería también muy importante hacerlo; en 2005-2006, yo tuve varios contactos con el presidente de la comisión de finanzas del Parlamento venezolano Rodrigo Cabezas, que ahora es el nuevo ministro de finanzas del nuevo gobierno de Venezuela, desde hace unos quince días, y yo espero que con ese ministro, se de apoyo a la iniciativa de auditoria y que podremos llegar incluso en el caso de Venezuela a una solución justa respecto a la deuda.

*Catherine: ¿Por qué razón todavía este frente con los países que en América Latina están plantándole cara al neoliberalismo no se ha hecho posible?

*Eric: Pienso que tiene que ver con los intereses de las clases capitalistas de América Latina, que hacen una presión tremenda sobre sus gobiernos para seguir pagando la deuda externa porque estos capitalistas colocaron una parte importante de sus capitales organizando una fuga de capital en Estados Unidos y en Inglaterra. Allí, en los mercados financieros de Nueva York y de Londres compran títulos de la deuda exterior de su país, así que para ellos el no pago de la deuda externa constituye una amenaza, y de ahí la presión sobre sus gobiernos. Mi convicción es que si los gobiernos de América Latina que realmente se sienten comprometidos con sus pueblos ponen en práctica una política coherente con su discurso implicaría, conformar ese frente para el no pago de la deuda e implementar alternativas como por ejemplo la creación de un Banco del Sur. Hace pocos días se anunció la creación de un Banco del Sur por parte de Argentina y Venezuela y parece que Ecuador va a sumarse a esta iniciativa, quiere decir que se está demostrando que es posible entre gobiernos del Sur fundar un Banco Público multilateral que tendría que constituir una alternativa frente al Banco Mundial y al FMI. Para mí los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Bolivia y los demás países de América Latina tendrían que salir del Banco Mundial y del FMI que son instrumentos totalmente dominados por Estados Unidos y los países más ricos de Europa occidental y Japón, y fortalecer un Banco multilateral del Sur para servir de instrumento a un verdadero desarrollo humano en el Sur, pero también implica, como decía, luchar sobre la gestión de la deuda pública externa y también interna en términos de auditoria y de no pago de la deuda. Es un tema que no es fácil, mi esperanza es que con el aumento de la conciencia de los pueblos y su movilización aumentará la presión sobre los gobiernos para aplicar políticas realmente dignas al respecto.

*Catherine: En el caso de Venezuela así debe ser porque sería una gran contradicción hablar del Socialismo del Siglo XXI si seguimos sustentando el estrangulamiento económico que supone la deuda externa. Con la potencialidad económica que hay en Venezuela podría pensarse en dejar de pagar la deuda, pero aun Venezuela siga pagando esa deuda…

*Eric: Sí exactamente, Venezuela sigue pagando la deuda externa que es en su gran mayoría odiosa, es decir, es el resultado de la política de los gobiernos de los años ‘70, ‘80 y ‘90, es decir que el pueblo venezolano no tiene ninguna responsabilidad en el endeudamiento de su país, ha sido resultado de políticas nefastas implementadas por los gobiernos de los presidentes Carlos Andrés Pérez, Caldera y otros, así que se espera del gobierno actual de Venezuela una postura más firme respecto a esto para terminar con esa hemorragia enorme de recursos y por eso yo cito mucho a Venezuela. Yo estuve el año pasado cuatro veces en Venezuela y he estado por el Parlamento de ese país con entidades de las organizaciones ciudadanas de Venezuela e intento convencer al gobierno de Venezuela de tomar una decisión más radical sobre el tema.

*Catherine: Hablabas del Banco del Sur como una fórmula que permitiría crear un polo de fuerza capaz de permitir que los países de América Latina salgan de una vez del entorno del Fondo Monetario y del Banco Mundial, pero también, y aquí retomo unas palabras que decía hace unos años Fidel Castro, una parte es el no pago de esta deuda ilegítima y otra parte es que luego de este no pago hay que plantearse un modelo económico y social distinto. ¿Cómo debe ser entonces ese Banco del Sur para considerarse realmente como una alternativa?

*Eric: Yo diría que si queremos que un Banco del Sur esté al servicio de otro modelo de desarrollo habría que excluir a los ricos como beneficiarios de ese banco público del Sur. Tendrían que ser los entes públicos, sean provincias, sean municipalidades, el gobierno federal, empresas públicas, también cooperativas, comunidades locales, pueblos indígenas, los que tendrían que recibir las prestaciones del Banco del Sur en forma de préstamos a tasa de interés muy baja o con tasa de interés nula, incluso un Banco del Sur, un banco público puede hacer donaciones para proyectos, si son proyectos que han sido elaborados con la participación directa de los pueblos y la ciudadanía, porque hay proyectos que no son rentables, hay proyectos totalmente necesarios para mejorar la vida de los pueblos, me refiero a proyectos en la educación, en la salud pero que no producen rentabilidades a nivel capitalista.

*Catherine: Sería más bien un tipo de rentabilidad social

*Eric: Es una rentabilidad social, en un banco capitalista se busca rentabilidad monetaria, pero un Banco del Sur tendría que buscar otro tipo de rentabilidad, la rentabilidad social, el mejoramiento de las condiciones de vida de los pueblos y el desarrollo económico del país que respeta al medio ambiente, por ejemplo. Entonces el Banco del Sur tendría que fortalecer lo que es colectivo, lo que es público, lo que son los bienes comunes y no el interés privado, no el interés de los más ricos, no la acumulación de la ganancia y el lucro, por eso el Banco del Sur tiene que aplicar criterios alternativos a los bancos capitalistas tradicionales.

*Catherine: En América Latina parece que se está conformando un espacio geopolítico en el que están naciendo iniciativas que pueden tener consecuencias muy positivas, no solo en la región sino a escala planetaria. En el caso de otros continentes, por ejemplo África, tenemos muchas dudas y muchas inquietudes, no sabemos cómo está el tema allí, pero sí que sabemos que cada vez los intereses de inversión y de neocolonización en África están más presentes, y Canarias se está convirtiendo de alguna forma en una plataforma para esta penetración neocolonial. ¿Cómo describirías, sucintamente, la situación?

*Eric: La situación en África es desafortunadamente muy diferente de América Latina, allí nos encontramos con un nivel de degradación de las condiciones de vida mucho más graves que en América Latina, es un continente en el cual casi no se han construido aparatos industrializados diversificados, las industrias que existen en la mayor parte de África son solamente industrias extractivas para extraer los recursos naturales y exportarlos hacia los países europeos, América del Norte, Japón y China ahora, de manera bruta, sin ninguna transformación, y muchos países de África siguieron con regímenes dictatoriales incluso hasta ahora, me refiero por ejemplo a Guinea Conakry, donde recientemente ha habido una huelga general de más de treinta días contra el dictador Lasana Conte, que utilizó al ejército y asesinó a más de cien civiles, sobre todo a trabajadores en huelga para oponerse a la privatización y exigir una democratización del país.

En África la situación es mucho más difícil para los pueblos, es decir que luchan en condiciones que hacen pensar en la situación del Cono Sur de América Latina en los años ‘70 o inicio de los ‘80 y en condiciones económicas mucho más difíciles también porque no hay allí un proletariado, una masa de asalariados muy importante, tenemos una mayoría de gente que vive todavía en el campo o que son pobres en las ciudades, sin empleo, así que es muy difícil para ellos organizarse en sindicatos y cuando se organizan en sindicatos son reprimidos, de ahí esa ola desesperada de decenas de miles de africanos que buscan cómo escapar a esa situación, que tratan de alcanzar Europa a través de las Canarias. Al mismo tiempo hay gente que lucha en África, nos reunimos hace un mes en Nairobi con el Séptimo Foro Social Mundial, había unos 20.000 participantes y delegados y delegadas de África que están acumulando fuerzas en condiciones muy difíciles pero luchando.

Para terminar yo diría que hay que tener en cuenta que el continente africano actualmente atraviesa una situación de sobre-explotación difícilmente comparable con América Latina, pero que al mismo tiempo es un pueblo que en la adversidad está luchando, está dotándose de instrumentos en términos de sindicatos, de comités de valoración de la deuda, etc. En el caso del Comité de Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, su mayor implantación es en los países de África, así sean del oeste, de África central y de África del norte, y luchan con mucho coraje para enfrentar a las trasnacionales, a sus gobiernos, a los mercenarios que crean las guerras, supuestamente inter-étnicas, como lo que ocurrió en Sierra Leona y en Liberia, pero también en el Congo, y de ahí la necesidad de brindar nuestro apoyo a esas luchas, brindar también nuestro apoyo a los que buscan el derecho de asilo en Europa, y todo eso es parte de una lucha común entre América Latina, África, Asia y también los pueblos de América del Norte y de Europa que tienen la obligación moral de brindar su apoyo a las luchas de los pueblos del Sur.

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