ARAGÓN, AUTÉNTICA ENCRUCIJADA, POR BASTIÁN LASIERRA «EL MARQUÉS»

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Me gusta ver Aragón como encrucijada. Claro que si bien se mira, todos los lugares del mundo son encrucijada, ya que desde ellos puedes tirar en cualquiera de las treinta y dos direcciones de la rosa de los vientos. Filipinas, sin ir más lejos, como diría el humorista, es encrucijada de Asia, América y Oceanía, y así multitud de parajes, de la misma manera que todos los caminos llevan a Roma.
Pero es que nuestro pirineo es especial porque resulta, además de encrucijada geográfica, cruce de civilizaciones, de razas, de culturas, de siglos, de lenguas, de todo. Basta con pensar en el emparedado que ahora nos hacen vascos y catalanes por la izquierda y la derecha; España y Europa por arriba y por abajo. Y el Pirineo en medio. Como aislante. O, mejor aún, como lazo de unión. ¿Os imagináis juntos a catalanes y vascos?
A todo el mundo le choca constatar cómo en unos pocos kilómetros cuadrados se pueden encontrar unos ríos tan moros como el Guatizalema y el Alcanadre, tan castellanos como el Aguas Limpias, tan latinos como el Flumen -en latín, flumen significa precisamente “río”-, tan vascos como el Estarrún, tan aragoneses como el Aiguas Tortas o el Barranco Fondo.
Aquí, por lo visto, ha habido de todo. Y desde siempre:
Abundan más los vascones, como es lógico, en toda nuestra toponimia. Oza, por ejemplo, significa “frío” y Vero quiere decir “caliente”.
Y, por supuesto, son el río más frío y más caliente de nuestro Alto Aragón.
Con el agua fría se podría discutir, ya que abundan las fuentes frías. Las “fonfridas”. También el agua caliente abunda, aunque menos. Tenemos caldas como las de los Baños de Benasque y Panticosa.
Con el río Vero es muy claro. Yo les pedí a mis amigos de Lecina que me midiesen la temperatura en la surgencia del Vero que tienen allí mismo. Y el resultado fue claro: tanto en invierno como en verano hay una diferencia de 5 a 8 grados a partir de la surgencia. Es más, en invierno flota sobre ella una especie de vaho vaporoso, como cuando echamos aliento en las mañanicas de enero.
Lo de los Baños de Benasque es diferente. Me contaron en Benás que el diablo estaba muy disgustado porque las brujas del valle eran muy vagas y apenas hacían ningún mal: ni provocaban tormentas, ni mataban mulas, ni arruinaban cosechas. Nada de nada. El resultado del enfado de Pateta (“diablo” en aragonés), fue echarlas a todas a la hoguera que hizo debajo de la montaña, que aún sigue ardiendo, y por eso las fuentes de los Baños salen calientes.
Nuestra toponimia no puede mentir, aunque hay que reconocer que no siempre resulta clara su interpretación. No sé qué porcentaje de topónimos latinos, árabes y vascones tenemos. Habría que preguntárselo a peritos en la materia. Y yo no lo soy.
Pasa algo parecido con los apellidos. Muchos de ellos son patronímicos y descienden de pueblos como Buisán, Ayerbe, Lascorz, Ena, Oliván, Rasal… y debieron de aparecer conforme la Reconquista bajaba hacia el sur, que se iba poblando con gentes de la montaña.
Pero hay otros de claro origen vascón. Bueno, alguno pensará que estoy obsesionado con lo de los vascones. Tal vez sea cierto, pero yo no tengo la culpa de conocer algo de su lengua y de que las palabras estén allí.
Tenemos la idea de que los apellidos vascos son larguísimos, de esos de trabalenguas, …Gabikogojeaskoa, Elizaldeezeizabarrena, Pagazaurtundúa…
No, no. Los nuestros son mucho más sencillos, pero no menos vascos, estando camuflados en su sencillez: Lera, Arreba, Gaci, Lara, Ochoa, Blasco…
Pero dejamos esto aquí para seguir con la encrucijada, que no es solamente de razas y lenguas.
Creo que no se ha estudiado suficientemente el fenómeno de las peregrinaciones y romerías de la Edad Media. Yo me imagino a toda Europa como un cúmulo de procesiones entrecruzadas: los que desde Inglaterra, Escandinavia y Castilla acudían al Santo Sepulcro de Jerusalén, que se tropezaban con los que desde Polonia, Letonia y Portugal se dirigían al sepulcro de San Pedro en Roma y con los que desde Grecia o Dinamarca peregrinaban al sepulcro de Sant Yago en Galicia.

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