LA TRONCA DE NABIDÁ EN CADA CASA

 Un intenso fin de semana hemos tenido los miembros de la Asoziazión Cultural Bente d´abiento, con la organización de las I Jornadas Micológicas de L´Almozara y con la presentación en sociedad de la tronca de nabidá. Si de las jornadas micológicas podemos hacer un balance más que positivo, destacando la presencia del prestigioso micólogo Luis Ballester, quiero subrayar especialmente la presentación de la tronca de nabidá, pensada para que la podamos tener tod@s en nuestra casa. A principios de año, nuestro compañero y amigo Juan Arguedas nos presentó un proyecto para llevar la tronca a los cuartos de estar aragoneses. Tras meses de trabajo y preparación, por fin ayer la presentamos con éxito de crítica y público. Contacto: bentedeabiento@yahoo.es

XA ESTÁN AQUÍ OS RESENTIDOS

Continuando la serie que iniciamos ayer con Siniestro Total, le dedicamos hoy este post a Os Resentidos, el grupo galego, que durante sus diez años de trayectoria abanderó un surrealismo inteligente francamente recomendable. Tras la separación del grupo, su alma mater, Antón Reixa ha continuado con el mismo espíritu inconformista no solamente en su carrera musical, sino también como escritor, guionista o director de cine. Como modesto homenaje al grupo recordamos aquí tres vídeos:

Galicia sitio distinto

Economía sumergida

Fai un sol de carallo. Antón Reixa con Xosé Manuel Budiño

¿AGOTES EN ARAGÓN?(1ªParte), POR BASTIÁN LASIERRA

 Hace unos años, por casualidad descubrí la historia de los “agotes“. Para los que no hayáis oído nunca esa palabra, os recomiendo de entrada leer el artículo de la wikipedia, y después leer este interesantisimo artículo de Bastián Lasierra sobre la presencia de los agotes en Aragón.

Bastián Lasierra

Sí, ya sé que al hablar de “agotes”, o “cagots”, o “gafos”, que todos estos nombres tenían -y algunos más como luego veremos-, inmediatamente pensamos en Navarra, sobre todo en el barrio de Bozate, en Arizcun, en el Baztán, cerca de Elizondo, o, a lo más, en el Roncal. Pero, ¿agotes en Aragón?
Hace unos cuantos años, al arreglar la iglesia parroquial de Plan, cuya noble piedra había sido embadurnada por la fiebre enyesadota y encaladora del siglo diecinueve, apareció una extraña portezuela debajo del coro, en el ángulo izquierdo del templo.
Desde luego, no podía estar allí para dar paso al cementerio, que justo se encontraba en el lado contrario, ni como una entrada a la sacristía o a la torre, por la misma razón. Además, su insignificante tamaño, como para ser cruzada encorvado o agachado, eliminaba toda otra posibilidad como, por ejemplo, la del paso hacia el baptisterio. ¿Qué pintaba allí esa puerta? ¿Qué misterio tenía? ¿Hasta aquí habían llegado los agotes?
Lo mismo nos sucedía con las brujas, que por lo visto solamente se daban en Euskalerría o en Galicia, hasta que descubrimos su apabullante abundancia en el Alto Aragón. Que en Aragón tenemos de todo, que os lo digo yo. Lo malo es que no nos hemos enterado y seguiremos sin enterarnos por falta de investigadores y de apoyo a la investigación. Y esto no va por nadie, ya se ve…
Pero bueno, ¿quiénes eran y qué hicieron los agotes? Un profundo desconcierto sobre su origen llevó en otro tiempo a considerarlos relacionados con otras poblaciones malditas, como “los vaqueros de Asturias”, “los chuetas de Mallorca” o “los cretinos de los Pirineos”. Hoy sabemos que nada tienen que ver con ellos, como no sea un aspecto exterior un poco deprimente, que en todos ellos solamente tienen el significado de una endogamia total, ya que nadie quería emparentar con ellos.
Tampoco son de raza vasca, aunque la pequeña comunidad que queda de ellos sin mezclar hable euskera, por vivir en una zona que casi desconoce el castellano. Pero el factor Rh de su sangre descarta claramente esa procedencia.
Durante la Edad Media se les consideraba leprosos y eso parece indicar el nombre de “gafo”, “mesiello”, “meseguero” o “mesuma” y hasta “cristianos de San Lázaro” con que se los conocía. Esto y también la creencia muy extendida de que su presencia producía un hedor insoportable, nauseabundo, fue el factor más determinante para la marginación que siempre sufrieron.
Y, por supuesto, también su carga religiosa, en unos tiempos de profunda fe pero de una gran intolerancia por la obsesión de no mezclarse con herejes. Se los creía descendientes de albigenses o arrianos y godos. Se les perseguía por profesar la fe de los cátaros, quienes rechazaban el poder y la riqueza de la Iglesia. La palabra “cagot” o “casgot” significa precisamente “perro gordo”, y lo que está claro es que a España vinieron desde el Bearne, procedentes de la zona de Albi (tierra de albigenses). ¿Cómo iban a entrar solamente en Navarra, con el contacto intensísimo que el Alto Aragón ha tenido siempre con el “Aragón” del otro lado del Pirineo?
Otra cosa curiosa: se habla del Euskadi francés (los iparretarrak, los del norte); de los navarros franceses de la Benabarra, que significa lo mismo que Benabarre: “Navarra la Baja”; se habla de los catalanes franceses de la parte de Perpignan. Bien. Parece que hay razón para ello.
Pero, ¿por qué nunca se dice los aragoneses franceses, como han sido en realidad los bearneses y los aregianos? Bueno. Punto y coma aquí…
Y sigo con el tema.
Si las gentes los consideraban albigenses, ellos se esforzaban por aparecer como auténticos cristianos, y por eso recibieron también el nombre de “cristianos nuevos”. Pero su presencia dentro de la Iglesia fue tan condicionada como fuera de ella: tenían que colocarse debajo del coro, no podían pasar a hacer ofrendas, la comunión la tenían que recibir al final de todos, incluso después que las mujeres y los niños, la paz se les daba con diferente portapaz o, cuando no tenían dos, besaban el reverso del mismo. Y se les hacía entrar en el templo por diferente puerta, generalmente bajita y humilladora, lejos de la principal. Este es el rasgo más importante para descubrir su presencia, aunque esas puertecicas estén tabicadas.
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¿REBAJAS O LIQUIDACIÓN?

Uno de los articulos más certeros en la prensa de hoy, éste de Agustin Martin en el Periodico de Aragón.
¿Rebajas o liquidación? ( El Periódico de Aragón – 05/11/2007 )

Parece que últimamente todo se adelanta. La campaña navideña ya ha comenzado (¡horror!), tanto en los grandes almacenes como en el Ayuntamiento de Zaragoza, y tal vez como efecto colateral también se adelanta la campaña de rebajas. Me explicaré. Resulta que cuando aún no nos habíamos curado del susto del dragado del río Ebro y la construcción (en contra de la opinión unánime de todos los expertos) del famoso “canalillo” para los barquitos de la Expo, desde las administraciones local y autonómica se nos amenaza con nuevas y polémicas actuaciones: el derribo del Huevo (olé la política par-a-socialista) y el posible traslado del Campus de la plaza San Francisco a Ranillas.

Y, por si fuera poco, esta semana ha tenido lugar la ¿tan esperada? reunión entre el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, y el vicepresidente del Gobierno de Aragón, José Ángel Biel (¿Es que el presidente no está o no se pone? Seamos serios, ¡ya vale de darle protagonismo gratuito al Sr. Biel, o lo que es lo mismo, al PAR!)

Se habla (por enésima vez, para no decir nada) de La Romareda y de lo bueno que sería que, con la excusa de la entrada de nuevos “accionistas”, se tome ya de una vez la decisión de su ubicación. Con lo fácil que hubiera sido seguir adelante con el magnífico proyecto de Lamela, si el PAR no hubiera dinamitado (judicialmente) el acuerdo municipal del anterior Consistorio.

Pero, además de todo esto, el actual equipo de gobierno municipal PSOE-PAR (o lo que es lo mismo, el equipo de gobierno de la DGA) nos vuelve a sorprender con unas propuestas preocupantes respecto a una serie de edificios municipales destinados a equipamientos: palacio de Fuenclara, imprenta Blasco, etc… La intención de nuestros gestores es donar dichos edificios para que la DGA instale en ellos las sedes de Justicia de Zaragoza. Brillante idea. Seguro que ha salido de la mente preclara de alguno de los otrora asesores y ahora munícipes socialistas.

EL GOLPE es maquiavélico pues matan dos pájaros de un tiro: por un lado, evitan tener que asumir el coste económico (la máxima socialista en el Ayuntamiento de Zaragoza es que cuantos menos equipamientos haya, menos gasto corriente habrá. ¡Toma socialismo!) de la gestión directa de dos futuros equipamientos culturales municipales de primer orden (Fuenclara y Museo de la Imprenta) y por otro, eliminan todo rastro de la gestión en el ámbito urbanístico, cultural y educativo de CHA en la anterior Corporación. Los paganos, una vez más, serán los ciudadanos que se verán privados de dichas instalaciones municipales.
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