APUESTA POR EL ROCK AND ROLL

Siguiendo con esta serie, recordamos hoy a uno de los grupos fundamentales del rock aragonés, Más birras. Desde hace un tiempo se puede repasar la historia y discografía del grupo en masbirras.com. Creo que tod@s los que vivimos aquellos años, estamos de acuerdo en que desde al este del Moncayo la música del grupo de Mauricio Aznar formó parte de la banda sonora de la noche zaragozana.  Por supuesto, un recuerdo siempre para Mauricio.

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JUGANDO AL MONOPOLY CON LA CIUDAD

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Los últimos días hemos vivido las consecuencias prácticas de la relación política entre Belloch y Biel. En este artículo del blog de CHA Zaragoza se analiza una de estas lamentables consecuencias, la pérdida del Palacio de Fuenclara y la Imprenta Blasco como equipamientos de ciudad.

Esto es lo que están haciendo el vicepresidente del Gobierno de Aragón, José Ángel Biel, y el alcalde de la ciudad, Juan Alberto Belloch, al tirar por la borda la rehabilitación del Casco Histórico que el Ayuntamiento de Zaragoza ha realizado en estos últimos siete años. Ellos dos (o más bien el primero) han decidido que los edificios municipales del Palacio de Fuenclara y de la Imprenta Blasco acojan los servicios de Justicia.
Lo han decidido sin pedir ningún informe de viabilidad, sin solicitar ningún estudio que lo avale a pesar de que CHA en las Cortes de Aragón pidió realizar un estudio para averiguar las necesidades de la Administración de Justicia en Aragón.
Por eso, ¿quién en su sano juicio regalaría el palacio de Fuenclara y el edificio que alberga la Imprenta Blasco cuando han costado a las arcas municipales 18 millones de euros? La contribución del Ayuntamiento a la justicia aragonesa ya dió un buen paso al comprar todo el entorno de la audiencia provincial para ampliar el palacio actual. El edificio de la imprenta en el que tiene que abrir sus puertas un museo sobre las artes gráficas en Aragón tiene, a su vez, más de una veintena de pisos municipales valorados en siete millones de euros que el consistorio perdería si se lo regala a la DGA. Si se cumplen las previsiones de Belloch y Biel, seremos la primera ciudad de toda España que en un edificio de viviendas el Ayuntamiento cambia su calificación y lo convierte en un equipamiento que regala a otra institución. Lo kafkiano es que Biel no sólo no es concejal, a pesar de que salió elegido, sino que no da al Ayuntamiento los 700 millones de euros que prometió en campaña electoral. Biel vino a tomarse un café al consistorio y salió por la puerta con 25 millones de euros bajao el brazo.
Pero las consecuencias de esta decisión “bipersonal” no son sólo económicas. El palacio de Fuenclara en el que debe abrir sus puertas la Filmoteca de Zaragoza y un espacio de creación artística de vanguardia dinamizará la vida del Casco Histórico, exactamente igual que van a dinamizar los furgones policiales que trasladen los presos a declarar a unos edificios que van a brillar por su inseguridad pero que estarán rodeados de arte, como el que encontrarán en el cercano museo de Pablo Gargallo, en cuya rehabilitación y ampliación el consistorio se ha gastado un pasta.

Por eso, ante esta sarta de irresponsabilidades, CHA ha pedido la convocatoria urgente y extraordinaria de una Junta de Portavoces para tratar la falta de criterio político de este gobierno municipal que no defiende los intereses de la ciudad ni lo que el Ayuntamiento había ya aprobado. El alcalde se ha ido y por eso ha entregado las llaves de la ciudad al Gobierno de Aragón que debe estar muy agradecido porque, por primera vez, ha convertido a Zaragoza en un gran monopoly. Escucha a Antonio Gaspar, portavoz de CHA en el Ayuntamiento de Zaragoza.

¿AGOTES EN ARAGÓN?(2ªParte), POR BASTIÁN LASIERRA

En un documento desempolvado por Idoate consta una lista de ciento sesenta querellantes de lugares muy diversos que piden justicia por la marginación que sufren a causa de su condición de agotes. Entre ellos aparecen, Mateo Olite y Carlos de Esteban, de Sos; Pedro Domínguez el Viejo, Miguel Domínguez, y Raimundo Martín, de Uncastillo; Juan, Antonio y Miguel Arnaldo y Beltrán, de Salvatierra; Arnaldo Sánchez y su hijo, de Ansó; Bernardo Maxones, carpintero, y sus hijos, de Maxones; Juan Xinón y Guillermo (a) Guillennet, de Villarreal; Juan Fuster, Miguel, su hijo, y Pedro Spes, de Berdún; Juan Blanc, Juan, su hijo, y Juan de Margarita, de Berdún; Grada y sus hijos, de Borau…
Es la primera noticia documental, o casi, que tengo de agotes entre nosotros. Claro que ya sabíamos por el Espasa, que “los agotes viven en Navarra y, principalmente, en el Baztán. Se les encuentra también en Pamplona, en Elizondo y hasta en Jaca”.
Las pistas orientaban hacia la diócesis de Jaca y allí es donde podemos descubrir las dichosas puertas de agotes por todos los lados. Pero era necesario documentar su presencia. Sabíamos de una disposición, hacia 1590, que exigía que el rector de la parroquia de Ansó debía ser licenciado en teología “porque vienen muchos cristianos del Bearne a Ansó para los santos oficios”. Por lo visto, había que filtrar toda posible entrada de esencias albigenses.
Pero el archivo de Ansó ya no daba más de sí. Un poco más explícito era el de Berdún, aunque no había ninguna alusión directa. En 1571, el visitador manda “que se haya de cerrar o hacer cerrar a piedra calina la puerta pequeña que está en la iglesia que sale a la calle so pena de cien sueldos de sus propios bienes pagaderos”. Esto puede interpretarse como una medida para evitar la discriminación. Aunque parece que debió de haber sus más y sus menos porque, cuatro años más tarde, en 1575, otro visitador manda que se haga “un portapaz de plata, honesto, y otro de bronce”. Parece clara la intención.
También se nos habla de que murió en el hospital Jacobo Bergés, serrador, extranjero y pobre, y se le enterró en el cementerio de la iglesia.
Esto de “serrador” y “extranjero” da qué pensar, tanto más que por entonces se nos habla de un herrero llamado Figoli, napolitano. ¡No extranjero a secas!
¿Es que Bergés no es más aragonés que otra cosa?
También sabemos que siglos después, en las guerras de sucesión, “los carlistas cogieron las serrerías, pero no pudieron entrar en Berdún”.
Luego éstas estaban fuera del pueblo, en donde se obligaba a los agotes a vivir y el oficio es claro.
Los libros parroquiales de Villarreal, Binués y Majones tampoco sacaban de dudas. Parece como si hubiera existido una conspiración para hacer desaparecer todo rastro de agotes en la documentación.
Tampoco fue fructífera la investigación en Canfranc. Y eso que el apodo de sus gentes ya no podía ser más explícito: en efecto, los llaman “cagotes”, con el nombre exacto que reciben en el Bearne. Por cierto, que el nombre de “chistotes” que también se les daba, podría enlazar con el de “La bal de Chistau”, en el lugar de Plan. Lo dejo para los historiadores…
Como la documentación cerraba sus puertas, había que seguir otros derroteros. Un paseo atento por las calles de Berdún me mostró escudos con signos esotéricos curiosísimos, que algún día habría que estudiar. En Villarreal abundaban los anagramas de JHS (Jesús), que podrían entenderse como un esfuerzo para pasar por católicos. En Casa Carpintero -atención al oficio- también se veían signos extrañísimos.
Mi informador me aclaró que en esa casa habían sido siempre carpinteros.
En Salvatierra, además de los anagramas, en Casa Ramón Bueno aparecía un escudo netamente artesano, con un martillo, un yunque, unas tenazas…
Quedaba la pista del traje. ¡Con qué ilusión se me ocurrió consultar a Jorge Puyo, -el último hombre de calzón de Ansó-, si antiguamente se había prohibido a alguien, en concreto a forasteros, vestir el traje ansotano como se había hecho en el Roncal. ¡Qué feliz me hubiera hecho una respuesta afirmativa! Pero no, nunca se prohibió a nadie. Es chocante, sin embargo, que en Jaca se distinguiese claramente el traje de calzón y cachirulo que llevaban los labradores, de de los artesanos, mucho más parecidos al navarro, hasta por la boina.
También es cierto que en Aragón, tanto en el caso de las brujas como en el de los agotes, fuimos mucho más permisivos que los navarros.
En el siglo XVII Idoate localiza a numerosos agotes afincados en Aragón. Y ya venía de antiguo, pues el recibidor de Olite en el siglo XIV ya había conducido a varios de ellos a Sádaba.
Por agotar todas las pistas posibles, duro fue el trabajo de examinar la presencia de los apellidos que sabía que eran de agotes por los diferentes pueblos de la comarca. En Berdún, por ejemplo, aparecía en 1551 una tal María Maxones, apellido que sigue dándose en 1561 pero que luego desaparece, aunque reaparece en Villarreal en 1580, en donde también perduran los Accos hasta 1626. Los Fuster perseveran en Berdún hasta 1790. Se ve que en muchos casos iban cambiando de pueblo.
En Biniés, aún existen Casa Fustero y Casa Margarita, aunque se haya perdido el apellido. Lo más probable es que a la larga todos fueran a parar a Jaca y allí están o ya se fusionaron con el resto de la población.
No sé si tengo razón. Ni soy historiador ni lo pretendo. Mientras no me demuestren lo contrario, ¡También Agotes hemos tenido en nuestra tierra!