PIRINEOS. UNIÓN CON LOS ARAGONESES FRANCESES, POR BASTIÁN LASIERRA

Puede ser que el que esto lee, si además es aficionado a la montaña, se haya tropezado cerca de la frontera con una especie de pilote con una cruz grabada y un número. En realidad no está cerca de la frontera, sino en la misma muga. El palo vertical de la cruz indica exactamente el encuentro de Francia y España. Otras veces, en vez de pilote, el dato está labrado en la roca, como es el caso de la muga 305 que puede observarse junto a la carretera en el puesto fronterizo de Somport.
La primera marca dentro de Aragón también es así y lleva el número 273. Se encuentra en el puerto de Ansó o Petrechema, no lejos de la Mesa de los Tres Reyes, el punto que reunía el reino de Francia, el de Navarra y el de Aragón. La última muga, ya cerca de la Picada, en el Portillón de Benasque, lleva el número 332.
Todos los años, por el verano, se reúnen los ayuntamientos fronterizos para la revisión de límites. Es motivo de confraternización de los dos valles y ocasión de lifaras y alegrías. Y quiero subrayar el apelativo que he dado a estas mugas: “encuentro”, “reunión”, mucho más que separación, como entendería cualquiera que no estuviese al tanto de la historia de los Pirineos.
Para los montañeses los Pirineos no separan, unen. Un ansotano se encuentra en casa cuando va al valle de Aspe, igual que el de Broto que pasa a Gavarnie: las mismas costumbres, el mismo paisaje, la misma etnia, la misma fabla con ligeras variantes. Tanto que, desde tiempos remotísimos, existen verdaderos tratados de concordia entre las dos vertientes del Pirineo para repartírselo todo: las aguas, los pastos, la leña…
Son las pacerías o facerías.
Digo que son antiquísimas. En realidad existen antes de que España fuera nación. Las concordias datan nada menos que del siglo XIV (la de Bareges con Bielsa se firmó en 1384, la de Broto con Bareges en 1390, la de Saint-Savin con Panticosa en 1314, los valles de Tena y Ossau en 1328) y aun hacen referencia a pactos orales anteriores.
Si la suerte os llevara a una de esas “reuniones internacionales”, ibais a disfrutar como yo he tenido ocasión de hacerlo. Ritos ancestrales siguen presidiendo las subastas que se hacen, entre otras cosas. En algunos sitios encienden dos cabos de vela y mientras arden se puede hacer la puja. En otros sitios sobra hasta la firma: hacen entre todos una torreta con las manos una encima de otra junto a la cruz de la muga y los alcaldes respectivos cruzan su vara sobre la torreta de manos. A otros les basta con decirlo de palabra apoyando la mano en la Biblia.
Ya sé que esta presencia religiosa molestará a algún lector. ¡Qué le vamos a hacer! Ahí está y tampoco vamos a ir tachando cruces, porque son quinientas setenta y seis hasta Le Perthus.

El disconforme podrá echar mano de su ingenio y hacer las cosas a su manera, como aquel vecino de Bolea que en tiempos de la República le pidió al alcalde que le diese a su niño la primera comunión por lo civil.
La voluntad de unión de todo el Pirineo ha sido perpetua. Por ejemplo, una cláusula de la pacería implica que si hay guerra entre los reinos de España y Francia, ellos no lo estarán y hasta deberán avisar al otro valle si en el suyo hubiera movimiento de tropas.
Tiene gracia que ahora, con la Comunidad Económica Europea en marcha, empecemos a soñar con una Europa unida. ¡Eso ya lo habían descubierto y llevado a la práctica nuestros montañeses hace más de seiscientos años!
La verdad es que todo el Pirineo podría haber sido un estado federativo a la manera suiza. Pero los cantones helvéticos lo tuvieron más fácil al estar rodeados de unidades políticas frágiles antes de la formación de Italia y Alemania como naciones. Los nuestros se encontraron pronto incrustados entre dos monarquías tan fuertes como la francesa y la española.
Cuando los contrabandistas -ellos prefieren decir “paqueteros”- de nuestros Pirineos pasaban su carga o sus mulas de un sitio a otro, jamás creían contravenir una Ley de Aduanas (del siglo XVIII) y cometer un delito, sino ejercer un derecho: el de andar por casa, desdeñando esa línea caprichosa que partía en dos un valle, un pinar o una roca, aunque jamás podía partir una voluntad de unión.
Visto así, con ojos montañeses, los mojones y mugas vendrían a ser una especie de “muro de las lamentaciones”.
Algún día tendremos que hablar de nuestros contrabandistas, aventureros impresionantes que se jugaban la vida por conseguir unos pocos duros para su economía doméstica. Me refiero, claro, a los de la época romántica del contrabando -no al actual contrabando-. Entonces se pasaban esquilas, un botellón de anís, azúcar, puntillas, mixtos (cerillas) e incluso relojes de pared. Y digo que se jugaban la vida porque tenían en contra seis enemigos simultáneos: la montaña por los pasos más difíciles por peor vigilados, la nieve y el hielo, la noche, el peso (fardos a veces de cuarenta kilos a la espalda sujetos con una correa a la frente para tener las manos sueltas), el reloj (había que hacer el viaje de ida y vuelta en una noche) y los carabineros, que tiraban a dar.
Nuestros montañeses nunca miraron como extranjeros a sus hermanos del norte, identificados con ellos en tantas cosas. Con frecuencia mantuvieron mayor contacto con ellos que con los de otros valles aragoneses.
Piénsese, por ejemplo, que un benasqués, antes de abrirse el paso del Ventamillo para ir al cercano valle del Cinca tenía que bajar hasta Barbastro para subir luego por l’Aínsa. Le llevaba dos días de ida y dos de vuelta. Ir a Saint Lary por el Portillón le costaba de cinco a siete horas.
Y termino. Que sirva nuestro Pirineo de unión como siempre lo fue, con nuestros aragoneses franceses.

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9 comentarios

  1. Estupendo texto una vez más. Sólo un par de puntualizaciones, omitiendo el tema de la Biblia. En primer lugar que la comparación de los hechos que nos cuenta Bastián aquí no tienen comparativa posible, ni siquiera metafóricamente con la actual UE, que no tiene nada que ver con las relaciones de vecindad que tanto se daban con territorios del otro lado de la frontera como de la propia, acuciados por la economía de subsistencia. Y segundo, el término “aragoneses franceses” del final, que me parece más que inexacto, a no ser que se limite a la mera licencia poética. Es como decir a los aragoneses “bearneses españoles”.
    En cualquier caso, un texto interesante como es habitual en Bastián.
    Un abrazo.

  2. Ta 39escalones:
    Cuando suscitas comentarios, objeciones a un texto, y se entra en debate, es una alegría saber el interés que pueden suscitar “bellas rayetas plantadas en una fuella”.
    Por supuesto, que el trato entre lugares, se daba por una economía de subsistencia.
    Puedes ver por lo que “nuestros paqueteros” se jugaban la vida.
    Pero sigo confirmando lo de “aragoneses franceses”.
    No. Nunca les he escuchados a ellos “bearneses aragoneses”. Pero sí “aragoneses franceses”. Para confirmarte esto, solo necesitaría acompañarte al norte de nuestro pirineo, y después de “charrar” un rato con “os biellos do lugar”, tú mismo sacarías la misma conclusión.
    Cuando paso a la Francia, que es muy a menudo, no hablo con “los gabachos” ni en castellano, ni en francés. Nos entendemos en aragonés con muy pocas diferencias de su antigua lengua occitana. Por cierto mucho más castigada que la nuestra por el gobierno francés. Y si la nuestra está tan castigada…
    Pero esto me daría para llenar “muitas fuellas”, para poder explicarme.
    He dicho “gabachos” en vez de franceses. ¿Es que les tengo manía? Eso lo puede pensar cualquier castellano que no conozca nuestro Pirineo. En la guerra de la Independencia, la palabra llegó hasta Cádiz, adquiriendo una tremenda denominación despectiva.
    Por eso viene mi aclaración. Y aquí la filología:
    La terminación –cho en castellano tiene un claro significado despectivo; así decimos: un libracho, una casucha, un pueblucho… Pero en aragonés, no.
    La desinencia en –cho la recibimos ya de los vascones y para ellos tiene un matiz diminutivo y cariñoso: así dicen Javiercho, amacho (madrecita)… Para nosotros, un perdigacho significa un cría de perdiz, con la ternura que nos inspira. Y sí decimos también engardacho, aguilucho… La palabra gabacho es también diminutivo cariñoso y viene a significar los habitantes de los gaves; es decir, de los pirineos de los franceses, en donde los ríos reciben ese nombre: el gave de Pau, el gave de Lourdes…
    Eso es, ni más ni menos, lo que en aragonés quiere decir gabacho.
    Cierro mi digresión y a perdonar. Siempre me voy por los cerros de Úbeda. Es un defecto mío, que no me lo puedo quitar. Es la deformación de quien tiene muchas cosas que decir y se pasa de una cosa a otra y las ideas se le enganchan como las cerezas del cestico.
    Si quiero recalcarte que siempre los tengo por aragoneses franceses, y no tengo ninguna idea separatista. Todo lo contrario. Es unión de nuestros lugares. Y ellos lo prefieren así.

  3. Bastián, no me cabe ninguna duda de tu erudición y de la calidad de tus argumentos. Es un placer leer tus artículos.
    Pero por otra parte, me resisto a creer que nuestros amigos del otro lado se identifiquen con el término “aragoneses franceses” y no como, simplemente, occitanos, término de solera donde los haya. Quizá haya que acudir a los textos y ver en sus propios escritos cuándo utilizan uno y otro término.
    Hablo desde el profundo desconocimiento de la cuestión; solamente me llama la atención una afirmación así dado que los franceses del otro lado de las otras fronteras españolas sólo se identifican muy minoritariamente con esas comunidades transfronterizas, y no encuentro razones por las que en el caso aragonés fuera distinto.
    Saludos.

  4. Ta 36escalones:
    Cuan me meto a rayar bella cosa, perén tiengo a man as mías notas recullidas en o suyo inte, con l’ anotazións aprezisas d´ixe que me´n da a informazión.
    (Te lo escribiré en castellano, aunque siempre están mis apetencias de escribirlo en mi lengua):
    Cuando me pongo a escribir alguna cosa, siempre tengo a mano mis notas recogidas en su momento, con las anotaciones precisas de quien me da la información.
    Por supuesto que mis charlas siempre contienen una gran carga de sentimentalismo. Quiero demasiado a esta tierra…
    El occitano ha estado mucho más presionado por el gobierno francés que podemos haber estado nosotros. Si nosotros pasábamos a sus lugares para efectuar trueques con necesidades para las dos partes, siempre nos tuvieron como vecinos, y se esforzaron por hablar nuestra lengua con nosotros. Amigo, cuando comienzo la travesura de recorrer mi tierra y recoger lo que te pueda contar, es por los años sesenta. Naturalmente que han cambiado las cosas. Faltaría más. En el último congreso del aragonés, tuve ocasión de tener a mi lado filólogos occitanos, que me dejaron bien informado de su lengua y su territorio. Te puedo decir que se encuentra mucho más en precario que el nuestro. Y mira que lo tenemos mal…
    No quiero ser pesado. Ya te decía en el anterior comentario lo de las cerezas… no tengo solución.
    Pero te paso lugares en los que actualmente algunos abuelos te confirmarían lo de “aragoneses franceses”:
    Gabarnie, Tramezaices, Lescun, Hèas, Vignec, Bazus-aure, Fabrèges, Urdos, Béos, Trimbareilles, Estaing…
    Los jóvenes, -con clarísimas excepciones que mantienen la solera y tradiciones de su tierra-, ni siquiera te confirmaran que se sienten occitanos. El estado francés, actualmente ha conseguido hacer un buen trabajo…

  5. Bastián, he leído con atención y creciente gozo tus últimos artículos: el del Ruso y éste. Dentro de lo que puedas sigue escribiendo, aunque a mí me quede la pena de lo poquísimo que conozco de este Aragón nuestro. Más querido cuanto más se le conoce. Y contento has de estar de que lectores de calidad del 39 te sigan. Yo estoy en el 1.

  6. Hola a todos,
    No entiendo esa especie de frontera absorbente que hacen las divisorias territoriales, me explico:
    Hasta hace poco en la muga de arguibiela, puerto de zuriza se podía leer hacia el lado roncales “bienvenidos- onki xin” y para el lado ansotano había un cartel en relieve de unos joteros con el torre mudéjar de Teruel y la pilarica y no se que mas, el caso es que esto era el resumen de todo el aislamiento que se nos procura a unos valles tan cercanos.
    Cuando roncaleses y ansotanos se entremezclaban y se conocían mas con menos comunicaciones, cuando en Puyeta se celebraba todos los años una comida de hermandad entre roncaleses y ansotanos, o se coincidía en los puertos, o se iba de romería a idoya… o se hacían facerias entre pueblos hermanos…. Entonces los mas vecinos eran los mas cercanos y entre ellos se reconocían como propios, ahora sin embargo el hecho de ser aragonés pone el sambenito de jota, y hace de toda la complejidad y diferencia cultural de Aragón un solo ser con un perfil en el que no reconozco a Ansó. Lo mismo ocurre con Roncal, tan condicionado por chanclos y boinas de corte vasco de los caseríos, o tan plagado de ikastolas así de repente…
    Un roncales para recuperar su identidad debería buscar en los arcones los calzones y basquiñas de sus antepasados, en vez de dejarse absorber por un perfil común, tan de moda en estos tiempos.
    Recuerdo unas fiestas de Ansó como un chaval de Isaba pego fuego a una bandereta con las barras de Aragón mientras decía españoles en plan despectivo… yo entonces pensé en parientes lejanos que tengo roncaleses y en como tras siglos y siglos nos hemos entremezclado e irremediablemente somos uno solo y en como lo absurdo de un corte, una muga se rompe con toda la identidad común entre valles y se busca esa falta de identidad en otros lugares con el mayor alarde de ignorancia.
    En Ansó, el baile propio desde tiempo inmemorial fue el Alacay (danza de pañuelos bailada en circulo con chirula y tamborín) y no la jota que vino a principio del S.XX, la lengua materna fue el romance ansotano, lengua sin frontera el patués y con anterioridad al ansotano el uskara similar al que se hablara en Roncal.
    Que bien les viene a las autonomías aislar las mugas para asentar diferencias cada vez mas acusadas por la ignorancia y el dejarse hacer de sus moradores.
    y NO!
    El ansotano no tiene nada que ver con un turolense, salvo que ambos son aragoneses, como el roncales con un alavés por mucha euskalherria que haya. Ansotanos y Roncaleses si tienen mucho entre si por mucha frontera que se quiera poner, por esto se ha de abrir los ojos y exigir que no halla mas aislamiento entre valles y tratando de retomar costumbres pasadas que nos acercaban entre nosotros como unidad cultural y étnica que somos.
    Esa muga que tantas veces se movió, haciendo de anso navarra o de roncal aragon….
    Lo mismo ocurre con Francia, con el Patués que un dia se hablo por todo el pirineo…
    con Bearneses y Baretones…

  7. Os manca mutio t ´aimar a ra ¿BUESA? tiarra
    ARAGONESA

    Soz toz CASTELLANS !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!…….
    (cuasi toz)

  8. VIVA ARAGÓN Y HACER RESPETAR VUESTRAS RAÍCES.

  9. YO TENGO TAMBIÉN SANGRE ARAGONESA,CATALANA Y CASTELLANA Y ORGULLOSA ESTOY DE LAS TRES SANGRES CALIENTES POR IGUAL A VER SI NOS RESPETAMOS TODOS DE UNA VEZ!

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