TRIBUNA ABIERTA – EL PANTANO DE MULARROYA

Cartas al director: Ricla, 13 Noviembre 2007

*EL PANTANO DE MULARROYA*

El rí o Jalón ya no es lo que era, al igual que ya no lo son el resto de
los ríos, aún así la estampa de este atravesando el puente de piedra
de Ricla sigue siendo bonita, mucho más aún al paso del viejo puente
de Kapurnos entre Chodes y Morata con una ribera mejor cuidada. Lo
triste es que en Ricla como en otros pueblos ribereños nos hemos
acostumbrado a verlo medio seco, pestilente y lleno de suciedad. En
estos tiempos de abundancia y de mirar cada uno por lo suyo,

nos es dificil recordar el tiempo en el que el pueblo llano se bañaba en el
remanso del rí o, los amigos quedaban por la tarde para pescar o se
iban a hacer meriendas y a festejar por el pinar de Mularroya, (oasis
natural de la comarca a pesar de su abandono intencionado). Posiblemente
los recuerdos se acaben borrando cuando decenas de hectómetros cúbicos
de agua del Jalón en lugar de bajar por su cauce natural de Calatayud a
Ricla se trasvasan al gigantesco vaso de arcilla en que se quiere
transformar el pinar de Mularroya.

Las razones sentimentales para oponerse a un trasvase son tan
importantes como las biológicas y las económicas, de hecho si no
pesaran tanto, el trasvase del Ebro se habrí a consumado hace tiempo.
Nuestra oposición al embalse es porque además de comprobar que existen
alternativas reales que permiten aprovechar los acuíferos sin necesidad
de destruir irremediablemente nuestro patrimonio natural, hay cosas que
una compensación económica jamás puede pagar, como lo es la vida y la
identidad propia que nuestros rí os y bosques nos han dado a nuestros
pueblos desde tiempos milenarios, y las personas que hoy los habitamos
sólo estamos de paso y por eso tenemos el deber de defenderlo para
nuestras generaciones venideras.

Quizás estas razones sean difí ciles de comprender por la gente que no
haya vivido aquí y que desde la huerta Murciana, o desde La Almunia
esperan las promesas de más agua, más regadíos y más desarrollismo
insostenible, hechos como la grave crisis de la cooperativa frutí cola
Cosanse debería llevarnos a una profunda reflexión social y política.
Lo cierto es que las razones de las poderosas empresas que especulan con
el agua, con el cemento y con las personas no atienden a
sentimentalismos.

Javier Calvo

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