UN POCO DE HUESCA Y SU ESCUDO, POR BASTIÁN LASIERRA

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Un poco de Huesca y su escudo…
Solamente tres ciudades en la antigüedad tuvieron la gloria de poseer el título de Vrbs Victrix, “Ciudad Vencedora”: Roma, Cartago y Huesca. Por eso campea orgullosamente este título en el escudo de nuestra Huesca.
Añadiré otro timbre de gloria: la primera universidad de España se creó en nuestra ciudad. Una de las primeras de Europa: la Universidad Sertoriana, unos cincuenta años antes del nacimiento de Cristo. Y no fue por casualidad, no. Las cosas nunca son por casualidad. El señor Urbez de Tierrantona le preguntaba al recién llegado doctor don José:
-¿Por casualidad es usted el nuevo médico?
Y él contestaba:
-Por casualidad, no; por oposición.
Aquí las cosas sucedieron por obra y gracia de un general romano: Quinto Sertorio, uno de los hombres más controvertidos de la historia antigua. ¿Quiso enfrentar Hispania a Roma o quiso ganarse Roma desde Hispania? Nunca lo sabremos. Lo que sí sabemos es que era más vivo que el hambre y, después de dar muchas batallas y muchas vueltas por nuestra vieja piel de toro, recaló en Osca. Se prendó de ella -lógico- y aquí la armó buena.
Fundó un senado igual que el de Roma, con lo que los oscenses se sintieron importantes. Quiso, además, romanizar a los hijos de los caciques ilergetes y vascones y para ello fundó su flamante universidad. Los alumnos tenían los mismos derechos que los estudiantes romanos y vestían la misma túnica.
Y Huesca hizo temblar a Roma. No es broma. Ni exageración.
Recordad la inscripción de años más tarde: “Una vez vencida la romana Palas, la Osca Vencedora tiene las riquezas del mundo y de Roma, y ésta, vencida, la teme”. Fueron aquellos catorce años en que no se veía claro dónde iba a estar la capital del mundo, si en Roma o en Huesca.
El final lo sabemos todos. Y la táctica romana también: la suya. En un banquete fue asesinado Quinto Sertorio a manos de su lugarteniente Perpena, comprado por Roma. Y muerto el perro, ¿se acabó la rabia?
No, no. Porque fijaos que el título de Vencedora lo recibió años más tarde y se lo concedió Julio César porque Huesca le ayudó de manera decisiva en la batalla de Ilerda. Buena ayuda y buena recompensa.
Sin embargo, uno se pregunta si habría alguna razón más. Porque también le ayudaron en numerosas ocasiones otras muchas ciudades, como Narbona, Balterra, Viena, Nimes, Lyon, y a ninguna de ellas concedió el título de Vencedora. ¿Era porque Huesca sobresalía en fama a todas las demás?
Recogí una leyenda sobre César y los vascones y, como dicen los italianos, “se non e vera, e bene trovata” (“si no es cierta, está acertada”): Data de cuando las legiones romanas conquistaron Hispania.
Bueno, toda no. Se ve que no pudieron con nuestro Pirineo y el pueblo vascón es el único del orbe que “pactó” con ellos. Los demás fueron sencillamente dominados. Hasta los ingleses, que presumen de que nadie pudo invadidos. César los invadió.
Y vuelvo a plantar a los vascones. ¿Es que siempre tienen que aparecer en mis escritos? Yo no tengo la culpa de que antes de asentarse en su “País vasco”, estuvieran conviviendo con nosotros, aunque sin mezclarse. Fue una de las razas que también estuvo asentada en nuestro Pirineo. Alfonso I el Batallador conquisto Zaragoza con la ayuda de ellos…
Recordad que los vascones, o una parte muy importante de ellos, vivían en el Alto Aragón -Jacetania y Cinco Villas, sobre todo;
Pues bien, la leyenda nos habla de una singular batalla entre estos vascones y los legionarios romanos. Estos iban armados hasta los dientes con sus lanzas, arcos y redes. Y protegidos de arriba abajo con sus yelmos, petos, corazas…
Nuestros montañeses llevaban, sin más, un sayal de piel y una espada cortita que les impedía acercarse a sus enemigos y que, cuando golpeaba, siempre tropezaba con hierro. No había manera. Aquello era la desesperación. Pero resulta que, de repente, a uno se le ocurrió golpear no de arriba abajo, como todos, sino al revés, de abajo arriba, y la espada se clavó por la única parte desprotegida de los guerreros: la entrepierna y bajo vientre.
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