ASESINATO POLÍTICO EN EL SALVADOR

Hoy no paro de leer noticias que me dan ganas de vomitar. Y teniendo en cuenta que acabaré el día escuchando lo que ocurre en Palestina, me temo que lo voy a terminar de la misma manera. Acabo de recibir este comunicado que nos habla de un terrible asesinato en El Salvador. Otra razón más para el vomito.

Las organizaciones firmantes, ante la sociedad salvadoreña y la
comunidad internacional, manifestamos:

Nuestra enérgica condena por el asesinato del Joven HÉCTOR ANTONIO VENTURA
VÁSQUEZ, de 19 años de edad, acaecido el pasado 02 de mayo de 2008, en altas horas de la noche, en una residencia del cantón Valle Verde, jurisdicción de Suchitoto, departamento de Cuscatlán.El joven Ventura fue asesinado utilizando arma blanca (cortante o punzante) y recibió al menos una lesión mortal en el área del corazón; otra víctima, también un joven, sobrevivió al ataque con lesiones.
La víctima es una de las 14 personas que fueron procesadas judicialmente por motivos políticos, luego de participar en una acción de legítima protesta social contra la privatización del agua en el municipio de Suchitoto, el pasado 2 de julio de 2007.
El crimen se produce a seis días de haberse obtenido el sobreseimiento definitivo para todas y todos los procesados, poniendo en evidencia la falsedad de las acusaciones que el Gobierno y la Fiscalía General de la República mantuvieron contra el grupo de activistas sociales durante más de nueve meses.
Los atacantes directos, según la información preliminar, fueron al menos dos hombres, quienes ingresaron a la vivienda donde los jóvenes dormían y habrían realizado el atentado en el cuarto del fondo de la casa, a pesar de que para llegar al mismo debían cruzar al menos tres puertas.
Es importante recordar que, según los criterios de análisis fáctico establecidos por el Grupo Conjunto para la Investigación de Grupos Armados Ilegales con Motivación Política en El Salvador en 1994, los elementos para la calificación de hechos violentos políticamente motivados son tres: el perfil de la víctima como un opositor político; el modus operandi dirigido a la eliminación, denotando planificación y capacidad operativa; y la impunidad posterior facilitada por el Estado. Según el Grupo Conjunto, la violencia política podía adquirir la modalidad de sicariato.
Por tanto, resulta evidente el perfil del joven Héctor Ventura como un opositor político, luchador social, quien sufrió poco antes de su muerte persecución arbitraria con fines políticos por el Estado. Asimismo, fue asesinado en una acción destinada para matarle a él y a su amigo que le acompañaba, lo cual fue el objetivo evidente del ataque.
Sobre la potencial impunidad, los organismos que denunciamos este atroz hecho expresamos nuestra profunda preocupación ante la existencia de un patrón de casos similares, los cuales han afectado a diversos dirigentes sociales o activistas políticos de oposición durantes los últimos dos años; tales crímenes han sido investigados deficientemente por las autoridades policiales y fiscales, encontrándose en total impunidad.
Ante este tipo de casos, las autoridades mencionadas suelen descartar u ocultar a priori el
eventual móvil político del asesinato, amparándose en la indiscutible criminalidad común que se desborda en nuestro país y omiten investigar a los autores intelectuales; las y los miembros de las organizaciones sociales, tenemos la certidumbre de que se trata de homicidios por encargo.
Hay indicios claros para hacer esta afirmación.
Este patrón de asesinatos a opositores políticos ha quedado demostrado en muchos casos,
entre los cuales podemos citar como trágicos ejemplos : Eligio Ramírez, dirigente local del FMLN en Cuscatancingo, marzo 2006; los esposos Francisco Manzanares y Juana de
Manzanares, Suchitoto, julio 2006; los esposos Alex Wilberto Flores y Lidia Peñate de Flores, militantes del FMLN, Coatepeque, agosto 2006; Gerson Roberto Alvayero, miembro del FMLN y del Movimiento Antipresas, Santa Ana, enero 2007; el joven Alejandro Franco, juventud del FMLN, Cuscatancingo, mayo de 2007; periodista investigativo de la problemática social,Salvador Sánchez, Soyapango, septiembre de 2007; Omar Huezo, miembro de la PNC y seguridad de un diputado deL FMLN, asesinado junto al joven Henry Navarrete, San Pablo Tacachico, abril de 2008; el joven William Landaverde asesinado el 5 de mayo de 2008 en el municipio de Suchitoto.
En consideración a lo anterior, las organizaciones que suscribimos, EXIGIMOS:
I. Al Señor Fiscal General de la República y al Señor Director de la Policía Nacional
Civil, una investigación seria, exhaustiva e integral de este condenable hecho, cuyos
resultados deben ser puestos a conocimiento del público, por su trascendencia social
e internacional
.
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