YACIRETÁ AUMENTA SU COSTE SOCIAL

Recibo de un compañero de la organización del Foro Mundial de las Luchas del Agua, esta noticia de la prensa paraguaya que nos vuelve a alertar sobre la situación que viven miles de afectados, pendientes de que se inunden sus tierras en cualquier momento.

PARAGUAY Represa Yacyretá eleva su costo social

Gustavo Torres 28/08/2008. Aumento de nivel de embalse provoca reubicación forzada de miles de pobladores. Miles de habitantes de la costera ciudad paraguaya de Encarnación vieron hace tres meses inundarse sorpresivamente sus hogares y comercios luego de que la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) dispusiera repentinamente elevar el embalse de la represa. La EBY fue creada en 1973 mediante un tratado entre la Argentina y Paraguay y comenzó la construcción de la represa hacia 1979 (en pleno periodo de dictadura militar en ambos países) sobre el río Paraná, entre la provincia argentina de Corrientes y el departamento paraguayo de Misiones. En 1994 empezó a funcionar la represa, elevándose a la cota (altura del embalse) de 76 msnm desde julio del 2007, 7 m por debajo de la cota originalmente proyectada. Más del 90% de la electricidad que producen las 20 turbinas de Yacyretá es destinada al mercado argentino —14% del consumo argentino de electricidad—, pese a que, por norma, a cada país le correspondería un 50% de la generación. Pero Paraguay le cede su excedente de energía (utiliza sólo 5%) porque se abastece de la represa hidroeléctrica de Itaipú, construida en sociedad con Brasil. Desde el aumento de las aguas por el embalse en 1994, mucha gente ha tenido que vivir con la desoladora incertidumbre con respecto a su futuro: más de 30,000 personas han sido “relocalizadas” forzosamente.
La corrupción ha sido un virus galopante que impidió hasta ahora la culminación de la represa, con un presupuesto inicial de US$2.5 millardos, que se disparó con el paso de los años ubicándose ahora por encima de los $15 millardos. Nuevas inundaciones Debido a la actual crisis energética que experimenta Argentina, país socio en este emprendimiento energético, tanto el gobierno argentino como el saliente gobierno paraguayo apuraron elevar la cota a 78.5 m para explotarlo al máximo y llegar a la capacidad proyectada inicialmente de 83 m. El ascenso de la cota de 76 a 83 m exige inundar un total de 29,000 Ha en Argentina, y más de 93,000 Ha en Paraguay, según estudio realizado por la organización no gubernamental ambientalista paraguaya Sobrevivencia. Si el embalse se llevara hasta 83 m los afectados por la represa llegarían a 50,000 personas. A mediados de mayo, la EBY decidió elevar la cota a 78.5 m, a pesar de que no se habían finalizado las obras complementarias necesarias para garantizar que la elevación del embalse no afectase a la población ni el medio ambiente. Esto produjo una crecida inusual de las aguas del río Paraná en la costera ciudad de Encarnación, capital del departamento paraguayo de Itapúa ubicada a 370 km al sureste de Asunción, sorprendiendo a miles de habitantes de la región. En Encarnación, ciudad donde se desarrolla una importante actividad comercial fronteriza (principalmente con su vecina, la ciudad argentina de Posadas, con la que está unida por el puente San Roque González de Santa Cruz), todavía quedan sin reubicar alrededor de 4,000 familias afectadas por las últimas inundaciones. “Lo que para algunos significa energía barata para muchos de nosotros es sinónimo de relocalización forzada, pérdida de trabajo y clientela; es por ello que pedimos a la entidad binacional que nos indemnice como corresponde para aguantar por los menos dos años. Ya que los afectados directos somos alrededor de 1,300 mesiteros (comerciantes de la vía pública)”, afirma Santiago Ramírez, de 50 años, desde su puesto de venta de discos compactos en la zona baja de Encarnación. “Dedico gran parte de mi vida a esto. Llevo más de 20 años trabajando aquí, incluso los domingos, para ganarme el pan para mi familia; y fruto de este trabajo mis hijos pueden estudiar, y algunos hoy ya son profesionales. Es por ello que pedimos una justa indemnización para abandonar nuestros puestos de ventas”, manifiesta el comerciante. Por su parte, Nidia de Pacheco, presidenta de la Asociación de Mesiteros de la zona baja, señala: “Veníamos reuniéndonos desde hace bastante tiempo con la binacional Yacyretá, pero en ningún momento nos había comentado que se iba a elevar la cota; grande fue nuestra sorpresa cuando los técnicos nos convocaron para decirnos que teníamos compañeros afectados en sus puestos de ventas porque el agua se había elevado a más de 78 m”.

Los afectados argumentan que en algunos sectores de esta ciudad no se han sellado los retretes y que hay importantes atrasos en la construcción de los nuevos locales en los que deberían ser reubicados los comerciantes. La EBY espera concluir las obras en el 2009, para elevar el embalse de la represa a 83 m y alcanzar su máxima capacidad de generación anual de 19,500 gigavatios/hora. De cumplirse lo proyectado por EBY, para esa fecha ya estaría destruido gran parte del ecosistema en la zona de su influencia, provocando muertes masivas de animales silvestres de las islas inundadas, y sistemas de traslado de peces que ya no funcionan. Además se estimularía el deterioro ambiental de la calidad del agua por la elevación del nivel y la contaminación de las napas freáticas. También se generaría un fuerte impacto étnico, debido al desplazamiento obligado de la población indígena mbya guaraní en Paraguay y la mocoví en Argentina, que se verían expulsadas de sus territorios tradicionales y sometidas a un proceso de aculturación forzada en un sitio de reasentamiento involuntario. Una luz de esperanza El nuevo presidente de Paraguay, Fernando Lugo, quien asumió el 15 de agosto, se pronunció en varias oportunidades a favor de los afectados, y exigió la inmediata reducción de la cota hasta que se concluyeran las obras complementarias, calificando la situación de la zona como una “emergencia medioambiental y sanitaria”, mientras criticaba a su antecesor por la irresponsabilidad de elevar el nivel del embalse. Incluso, tal como lo anuncia la fundación ambientalista argentina Proteger, en julio pasado Lugo se entrevistó con la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, para pedir que se bajara “la cota de Yacyretá de 78.5 a 77.8 m”. Aún no existe un plazo ni la seguridad de que se vaya a aceptar el pedido del mandatario paraguayo, pues mientras el juez federal de Posadas, José Luis Casals, autorizó a la entidad binacional a mantener el nivel de la cota en 78.5 m, un juez encarnaceno dispuso que se baje la cota. Lugo ha señalado su intención de renegociar “un precio justo” por la energía que se da a Argentina para poder financiar planes sociales y obras de infraestructura. Actualmente, Argentina paga $30 por megavatio/hora, pero según expertos, el precio de mercado oscilaría entre $80 y $100 por megavatio/hora.

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Una respuesta

  1. tengo 13 hermanos en el paraguay felix nieves es el mayor barios de ellos son ho eran corredores de carrera moto cros y quiero saber de ellos

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